Vieron, cuando tienen esa sensación de que una situación ya la vivieron?
Otra vez estoy acá,
sentada frente a la máquina, debatiéndome cómo retomar este hábito del blog. Si
contar las cosas que me pasaron, si darle un tinte dramático, si volver como si
nada...
Nada me convence. Y,
nuevamente, siento que estoy viviendo una situación que ya viví. Ya quise explicar, sin explicar, cosas que
me habían pasado.
Y aún así, ya no es
lo mismo. Vieron cuando te dicen “dejá de preocuparte por pavadas, algún día
vas a tener un problema más serio y te vas a dar cuenta”.
Bueno, pasó.
Pasaron.
Muchas cosas.
Y hoy, soy la misma de siempre. Pero
distinta.
No digo que cambié
mi vida drásticamente, que veo la vida distinto. Pero tuve que hacer cambios en
mi vida, en este último tiempo. Para estar bien. Me preocupo por pavadas aún,
creo que es parte de vivir lo cotidiano, pero intento parar la pelota cuando me
doy cuenta que estoy pasada.
No soy yogui, pero
empecé yoga. No soy más calma, pero, con ayuda, encontré la forma de parar de
correr en mi trabajo. De tener un lugar propio, mi espacio. Y estoy intentando
recuperar mis hábitos, como este espacio, que tan bien me hace.
Y es paradójico, una
situación que me podría hacer retroceder, me hizo avanzar. Como si hubiera
retrocedido solamente para tomar impulso. Porque me hizo conocer mi propia fortaleza.
Me supe (y me sorprendí) fuerte, íntegra. Y también
me supe contenida y amada por los que me rodean.
Hoy soy la misma, pero distinta.
Y ahora empiezo el camino para adaptarme a
esta nueva “yo”.
Tengo unas fotos en
el tintero, se viene el lindo encuentro blogger y espero volver más seguido
por acá.
Gracias por la
paciencia y por estar del otro lado. Me hacen bien.
S





































